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 Roberta y su esposo Raúl empezaron un negocio de venta de comida en el Alto Manhattan.
Con un carrito y muchas ganas Roberta y su esposo Raúl empezaron un negocio de venta de comida hace ocho años. Después de muchos esfuerzos compraron un camión y ahora venden tacos y pastelitos en distintas esquinas del Alto Manhattan y el sur del Bronx. Roberta y Raúl han dedicado bastantes años de trabajo a esta actividad y conocen muy bien el negocio; conocen los altibajos y los retos de vender en la calle. Saben perfectamente por ejemplo que los días de mucho calor o de mucho frío son malos para las ventas. Otro de los retos ha sido obtener permisos o licencias para vender. La ciudad ha restringido el número de permisos disponibles a partir de 1993, por lo que conseguir un permiso o licencia para venta ambulante se ha convertido en algo casi imposible de lograr.
En noviembre de 2006, Roberta y Raúl resultaron ganadores de una subasta pública de permisos para vender en un parque del Bronx. Roberta y su esposo fueron muy afortunados pues los permisos para vender en parques están bastante restringidos. Aunque la noticia les alegró, Roberta y Raúl también se preocuparon cuando les dijeron la cantidad que había que pagar por las licencias: $1,200 por cada una, más el requisito de comprar seguros para los dos vehículos. En total, necesitaban conseguir $8,200, de lo contrario, los permisos serían otorgados a las siguientes personas en la lista de espera.
 Roberta y Raúl estaban bajo presión para conseguir el dinero, con el problema adicional de que unos meses antes, Raúl se había endeudado con un prestamista. (Raúl estaba pagando $400 semanales solamente de interés). El crédito de ambos estaba en malas condiciones y todas sus líneas de crédito estaban canceladas, pero no querían endeudarse más con el prestamista pues les estaba costando muy caro.
Cuando les recomendaron que contactaran a Neighborhood Trust, una de las cooperativas de ahorro y crédito de la ciudad de Nueva York, Roberta y Raúl no tenían mucha fe en que iban a poder solucionar su problema. Pero cuando acudieron a la cooperativa se sintieron un poco más optimistas aunque entendieron que todavía tenían que resolver algunas cuestiones para obtener financiamiento. Raúl y Roberta no tuvieron problema en demostrar que tienen las habilidades y la experiencia necesaria requerida para obtener financiamiento. El problema principal que enfrentaron fue que no mantienen registros de las ventas semanales, ni estados de cuenta del banco que muestren los ingresos del negocio. El personal de Neighborhood Trust les ayudó a preparar la información financiera necesaria de los ingresos y gastos de su negocio. Con ello fue posible demostrar que las ganancias son suficientes para soportar las mensualidades del préstamo que estarían adquiriendo con la cooperativa.
 Debido a problemas financieros en el pasado, el historial de crédito de Raúl y Roberta no era bueno. Normalmente, cuando una persona con problemas de crédito llega a solicitar un préstamo, la cooperativa ofrece la posibilidad de demostrar que son buenos pagadores mediante un préstamo asegurado por una cantidad moderada. Pero en este caso, Raúl y Roberta no disponían del tiempo necesario para demostrar su compromiso de cumplir con sus obligaciones, por lo que tuvieron que buscar un garante. El hermano de Raúl aceptó firmar como garante del préstamo y en unos cuantos días, la cooperativa aprobó un préstamo por $12,250. Además de obtener los permisos y pagar los seguros de los vehículos, con el préstamo pudieron saldar la deuda con el prestamista. Roberta y Raul siguen vendiendo tacos y pastelitos en distintas esquinas de la ciudad, pero han pronosticado que los fines de semana en el parque van a aumentar sus ventas en casi un 100%.
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